Don Manuel Félix Fernández, que es registrado en la historia como Guadalupe Victoria, el primer presidente Constitucional de México, tomó la iniciativa en 1825 de separar a nuestro país de la insensatez de la esclavitud, y en honor de la libertad, declara amnistía general a todos aquellos presos que por razones políticas se encontraban privados de esta garantía individual, pues reconocía como logro de la causa indepentista el derecho a discención política. Al presidente victoria se le reconoce como uno de los más grandes presidentes que nos haya gobernado, pues en una época de turbulencia política, mezcla de opiniones, confusión de conceptos, siempre estuvo claro en su mente la pluralidad de ideas entre los mexicanos, el apego al derecho como forma de gobierno y el respeto irrestricto a la nación.
En 1825 el presidente Victoria, tuvo que luchar en Veracruz por sacar del fuerte de San Juan de Ulúa a los españoles, y verse después ante la amenaza de la reinvasión de México auspiciada por el clérigo Fray Joaquín Arenas, quien anhelaba la restauración de la dominación española en nuestra tierra, hecho que trajo consigo la acertada decisión presidencial de expulsar del país a los españoles aquí radicados por decreto del 20 de diciembre de 1827.
A la conclusión del gobierno del presidente Victoria, el 1º de abril de 1829, es cuando se inicia la etapa de total desestabilización política del país durante la cual no vuelve a verse la conclusión pacífica de un período presidencial, sino hasta 1862, fecha en que culmina Don Benito Juárez su primer Gobierno.
En las nuevas elecciones de 1829 se disputaron el poder dos candidatos, Manuel Gómez Pedraza y Don Vicente Guerrero. El grupo izquierdista de los yorquinos apoyaba a Don Vicente Guerrero, pero el grupo se había dividido en dos, y los nuevos extremistas se incorporaron a los oponentes.
Los derechistas con los escoceses y yorquinos moderados, se inclinaron por Don Gómez Pedraza, y en las elecciones presidenciales el triunfo correspondió a éste, que era un hombre de extraordinaria cultura y muy bien preparado; Guerrero había sido popular como caudillo, pero como gobernante, inspiraba mucha desconfianza.
El grupo de Guerrero no quedó conforme con la victoria que consideraba espuria ya que se había votado en los estados donde predominaban los conservadores y se levantó en armas apoderándose de la de la Acordada y del Parián; a Guerrero lo apoyaban Lobato y Don Lorenzo de Zavala, gobernador del estado de Michoacán.
El combate fue reñido, pero finalmente lograron imponerse los guerreristas. El movimiento lo había iniciado en Veracruz el general Santa Anna. Se trataba de obligar al presidente saliente, Guadalupe Victoria a que reformara el gobierno y a que expulsara del país a los españoles que habían apoyado a Gómez Pedraza.
Aún cuando gran parte de los derechistas quedaron inconformes con los motines, el presidente electo presentó su renuncia y salió del país, por lo que los diputados, en su mayoría izquierditas, eligieron a Guerrero para la presidencia, ya que declararon nula la elección; como vicepresidente quedó en el poder Don Anastasio Bustamante que, en lo personal era diametralmente opuesto a Guerreo, hombre honrado pero falto de preparación.
El General Guerrero asume la presidencia el 1º de Abril de 1829 llevando como vicepresidente a Anastasio Bustamante, quien a través del Plan de Jalapa, en el cual se pedía el establecimiento de la ley, ya que el presidente gozaba de poderes extraordinarios, se rebela en contra del presidente Guerrero, quien viéndose imposibilitado a defender su legítimo gobierno solicita la licencia al Congreso para ausentarse del cargo, dejando la presidencia el 18 de diciembre en manos de un presidente interino, José María Bocanegra, reiterándose así del poder que había usurpado. La ofensa a la patria no terminaba con la caída de Guerrero, pues a pocos días, el 23 de diciembre de ese mismo año, los destacamentos militares acautelados en la Cd. de México desconocen el interinato de Bocanegra adhiriéndose al Plan de Jalapa, y en ausencia del Congreso, llaman a hacerse cargo del poder Ejecutivo a quien se desempeñara como presidente de la Suprema corte de Justicia de la Nación, Pedro Veléz, en asociación con Lucas Alemán y Luis Quintanar, encabezando así un triunvirato para la administración de dicho poder.
El triunvirato de Vélez, Alemán y Quintanar, se desempeña frente a los destinos de la nación en los días comprendidos entre el 23 y 31 de diciembre de 1829, ya que el 1º de enero es llamado a ocupar la presidencia el general Anastasio Bustamante en calidad de vicepresidente, en ausencia del depuesto Vicente Guerrero, puesto que al haberse ausentado del poder quedaba éste inhabilitado para gobernar.
Vicente Guerrero no solamente había sido desposeído de la presidencia sino que en forma inmisericorde, Anastasio Bustamante forzó al congreso Nación a que inhabilitara de por vida al héroe nacional, declarándolo imposibilitado para gobernar la república; fueron éstos, episodios de traición que echaban por tierra todo el orden propuesto en el documento de 1824, defendido y respetado por la voluntad republicana e inquebrantable de Guadalupe Victoria.